(SBU, Vietnam) Más de un tercio de la población de Vietnam es menor de 18 años. Aun en un mundo donde crecen el crimen y la violencia, esta nueva generación está viendo que la Palabra de Dios es relevante y fresca.
Nguyen Thanh Huyên, de 28 años, vive es un mundo de violencia y ansiedad. Su país nativo, Vietnam, tiene una de las economías que más rápidamente crecen en el mundo, y se está convirtiendo en una parte importante del Mercado global. Este rápido desarrollo tiene muchos efectos sobre mujeres como Nguyen. Para ser capaces de proveer para las necesidades del mundo, las trabajadoras son obligadas a trabajar en situaciones estresantes con serios riesgos para la salud.
Esta permanente presión ha desembocado en problemas sociales como el uso de drogas, el abandono de los hogares por parte de los niños, la explotación laboral y sexual, el tráfico de personas y la violencia, de acuerdo con un informe de UNICEF. El mundo en el que vive Nguyen crece en violencia y peligrosidad. Un mundo diametralmente diferente al de sus padres.
Nguyen es cristiana; recibió la Palabra de Dios en 2001, en su idioma materno y fue inmediatamente impactada. «Lo que me impactó es que el mensaje de la Biblia parecía ser relevante para la gente de hoy, con profundo significado, aunque se puede comprender fácilmente. Su mensaje me cambió radicalmente. A través de la Biblia descubrí la raíz del pecado y del mal y pude ver cómo afectan a las personas y a la sociedad.»
Uno de los pecados que más afectan a su sociedad, de acuerdo a Nguyen, es la persecución de los cristianos. De la misma manera que la parte económica y la social están en completa tensión, eso es verdad con la religión también. Aunque la Constitución de Vietnam proclama la libertad religiosa, la persecución de la Iglesia cristiana continúa. En el sur de Vietnam, un pastor protestante, Thach Thanh No fue brutalmente asesinado cuando se retiraba de su iglesia, a manos de fanáticos budistas. De la mayoría del país, menos del 10 % de la población es cristiana, lo que los deja sujetos a la persecución y la discriminación de otras sectas y grupos y religiosos.
Mucho del desorden social de Vietnam es propagado por los jóvenes de la nación. Más de un tercio de la población es menor a 18 años, y la mayoría de ellos fueron criados sin ninguna guía o entrenamiento religioso. Hay una gran cantidad de jóvenes, tanto hombres como mujeres, que, a causa de las presiones sociales y económicas, están siendo víctimas del crimen y la explotación. La Asociación Vietnamita, una rama de la Oficina de Servicios de las Sociedades Bíblicas Unidas en el Pacífico Sur (UBSSO Asia Pacífico) está trabajando muy fuerte para poner al alcance de estos jóvenes recursos bíblicos relevantes que los guíen hacia una fe más profunda y sabia.
A lo largo y lo ancho de Vietnam, cientos de miles de nuevos recursos bíblicos están siendo entregados a los jóvenes. Una nueva y hambrienta generación ha sido equipada para impactar positivamente en su país y contrarrestar los efectos negativos de las presiones religiosas, económicas y sociales. Nguyen, junto a muchos otros, se está alzando como un nuevo rostro del cristianismo en Vietnam. Este grupo proclama: «Jesús tiene el poder de liberarnos y darnos una vida nueva.»
Extraido de http://cristianos.com

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